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Sociedad limitada unipersonal o autónomo, ¿qué elegir?

Cuando alguien decide empezar una actividad empresarial por su cuenta una de las primeras preguntas que se hace es si le conviene más darse de alta como autónomo o crear una sociedad limitada unipersonal. ¿Es mejor ser autónomo o sociedad limitada unipersonal? Ambas opciones tienen sus pros y sus contras, las repasamos a continuación.


Sociedad limitada unipersonal o autónomo

Para decidirse por uno u otro modelo nada mejor que conocer las diferencias entre ambos en varios puntos fundamentales:

Impuestos

En lo que más suele fijarse la gente para elegir entre autónomo o SL es la cantidad de impuestos que tendrá que pagar.

  • Las sociedades pagan el impuesto de sociedades. En España el tipo general es del 25% de los beneficios (base imponible) de la empresa; aunque existen tipos reducidos, por ejemplo el 15% a emprendedores o el 20% a cooperativas.
  • Los autónomos pagan el IRPF cuyo tipo aplicable varía entre el 19 y el 45% según la base imponible, a medida que aumenta ésta, aumenta el porcentaje.

Por tanto, mientras que el impuesto de sociedades permanece invariable independientemente de los beneficios de la empresa, el IRPF crece conforme aumentan los beneficios. Por eso se estima que a partir de los 30.000-40.000 euros anuales limpios una SL tributa menos que un autónomo.

Responsabilidad

La SL establece una responsabilidad limitada, solo responde con el patrimonio de la sociedad en caso de deudas frente a terceros. Por el contrario los autónomos pueden verse obligado a responder con su patrimonio personal, lo cual es una desventaja.

Trámites

Hacerse autónomo en España es rápido. Los trámites de constitución se pueden hacer en uno o dos días. Por el contrario una sociedad limitada puede tardar entre 5 y 30 días en tenerlo todo listo. Además, en el caso de los autónomos los trámites son también más baratos.

Costes iniciales

Mientras que un autónomo puede empezar a trabajar sin ningún capital inicial la sociedad limitada debe depositar en el banco un capital social de al menos 3.000 euros. Sin embargo, las SL suelen tener un mejor acceso a financiación.

Imagen corporativa

Las SL dan una imagen más profesional. Esta visión seguramente se basa más en tópicos y prejuicios que en datos reales, pero cualquier cosa que aumente la confianza de clientes e inversores es un punto positivo.

Cada caso es único pero por norma general la mejor opción puede ser empezar como autónomo y una vez que el volumen de facturación crezca lo suficiente, pasar a sociedad limitada.

Si te interesa el tema, no dejes de leer nuestro post sobre tipos de sociedades mercantiles en España.

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